Vocación: docencia + arte

Vocación: docencia+ arte


Cuando comencé estudiar Bellas Artes  a finales de los 80, ya tenía la idea de poder unir el arte y la docencia en mi vida,  curse en cuanto pude  una asignatura optativa, llamada Pedagogía del dibujo. He de decir que disfruté de esa asignatura dos años, con sus correspondientes prácticas en colegios. Ese primer contacto con el mundo de la enseñanza despertó aún más en mi vocación docente.

En mi etapa universitaria seguí cultivando mis pasiones, después de la diplomatura de tres años de Bellas Artes, cursé la especialidad de restauración de obras de Arte, licenciándome en esta rama. Posteriormente hice el curso de posgrado de pedagogía del dibujo y  algunos cursos más relacionados con la docencia, el arte, la museología y la restauración de obras de arte.

Una vez terminados mis estudios, pronto empecé a trabajar, al principio en restauración, un mundo sin duda apasionante pero que abandoné en cuanto pude por la educación. Fui profesora de dibujo en nivel de secundaria, primero de BUP y después de ESO, pero la enseñanza artística se vio muy  afectada por las reformas, las horas lectivas bajaron, así como  los contenidos, en el año 2001 abandono la enseñanza reglada, por una forma diferente de enseñar. Todo esto lo iba alternando con horas de pintura, exposiciones y actividades diversas en torno al arte.

Fue cuando comencé con una enseñanza artística distinta cuando empecé a sentirme cada vez mejor, empecé a dar cursos a personas que en su mayor parte no buscaban más que un espacio de disfrute, personas diversas, con necesidades diferentes pero con una pasión en común. Vi que enseñar a pintar o a dibujar era algo más, era una conexión a través del color, las formas y las manchas con el interior de las personas. Vi como el arte transformaba, ayudando en muchos casos a aumentar la autoestima, a desconectar de problemas o simplemente a avanzar en una formación artística. He visto a alumnos míos dedicados hoy en día a actividades artísticas profesionales, a otros simplemente disfrutando de cada cuadro sin más pretensión que perfeccionar una técnica, pero a todos los he visto crecer y transformarse a través del arte.

Llevo muchos años enganchada a este modo de vida, necesito a mis alumnos porque a través de ellos me siento realizada, siento la necesidad de compartir las cosas que sé.

Veo que esto que me ocurre a mi le ocurre a muchos compañeros de profesión, hay muchos profesores de arte por vocación, aunque hay que decir que  también los hay por necesidad y los que se ven en la necesidad y descubren una vocación escondida. Pienso que todos hacen una buena labor, porque mantienen viva la ilusión por el arte.


Maria José Barrera Garrido.

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